ENERGIA AUSTRAL Y LA ZONA DE SACRIFICIO ELECTRICO

Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida.

Dos noticias del viernes pasado 3 de junio nos parecen necesarias de ser comentadas. Una, es aquella de que el gobierno excluye a Aysén de ser considerada como “polo de desarrollo energético” en la ley de líneas de transmisión, actualmente en trámite en el Congreso. La otra, es aquella de que las transnacionales Glencore y Origin activan la venta de Energía Austral. Ambas de alguna forma están relacionadas.

La minera Glencore (66% de las acciones) y la eléctrica australina Origin (34%), tras diversos desencuentros, hace rato intentan deshacerse de Energía Austral y recién con la aprobación del proyecto Río Cuervo por parte del Comité de Ministros, lograron contar con luz verde para ello. Así los ministros de alguna forma solo vinieron en “bendecir” esa venta y agregarle valor de mercado. En esa noticia además encontramos otros antecedentes interesantes, como que Origin había propuesto modificar el proyecto de represas y embalse a uno de dos centrales de paso y que la venta incluye el estudio de factibilidad de la línea de transmisión hacia el Sistema Interconectado Central, SIC, la que tendría una capacidad de hasta 2000 MW. También se incluyen en la venta los proyectos de centrales en el Río Blanco y Cóndor o Lagunillas, aun sin evaluación ambiental. Ahora, de que logren vender esa empresa y proyectos de mala fama y plagados de irregularidades, riesgos, impactos irreversibles, pérdidas económicas y con gran oposición ciudadana, se ve difícil. Habría que ser harto despistado para adquirir algo así. Y ahí esta la relación con la otra noticia.

Como es conocido, el Ministerio de Energía esta tramitando en el Congreso una ley para contar con “carretera eléctrica 2.0” estatal para líneas de transmisión, con el argumento (un tanto engañoso) que es para facilitar la entrada a proyectos de energías renovables no convencionales, ERNC, desde “polos de desarrollo energético”. Esto evidentemente nos trajo a la memoria el proyecto de “carretera eléctrica” de HidroAysén, con el riesgo de convertirnos en zona de sacrificio eléctrica a costas del Estado. Además, el ministerio colaboro harto en esta presunción y aprehensiones, al bajar a solo 20% el componente de ERNC para concesionar esa “carretera 2.0” y con la insistencia en colocar escenarios de generación mega con exportación en la política energética regional de Aysén. Es más, esos escenarios mega aparecían con “hub submarino”, el cual evidentemente parecía no ser otro que aquel del cable de Energía Austral hacia el SIC.

A decir verdad, para el ministerio de Energía en su actual criterio de sumar MW de donde venga a la matriz eléctrica nacional, debe haber sido harto tentador poder contar con aquellos del proyecto Río Cuervo y de declararnos “polo energético”. Pero, por lo visto, la cruda realidad le juega en contra. Por un lado, el proyecto no se ve promisorio al corto y mediano plazo y por otro, corre el riesgo de que en el Senado no le aprueben la ley de líneas de transmisión. Para remate, extender la “carretera eléctrica” hacia Aisén implica un importante aumento de costos para los usuarios (los que financian la “carretera”), lo cual tampoco seria bien recibido. De hecho, el ministro en su paso por la región de hace unas semanas ya había anunciado que la ley esa era solo para los sistemas grandes y ahora esto se traduce en una indicación al proyecto de ley. En buena hora y vale celebrar otro triunfo ciudadano con este logro. Eso, porque fuimos nosotros quienes hicimos ver la amenaza.

¿Y se acaba con esto el riesgo de convertirnos en despensa energética? Por desgracia no, aunque por el momento al menos lo diminuye. El solo hecho de existir una “carretera eléctrica 2.0” desde Chiloé o Llanquihue hacia norte le facilitaría harto las cosas a la exportación eléctrica desde Aisén y esa era en su tiempo la intención  de la “carretera eléctrica” para HidroAysén. Por otra parte, contando las transnacionales con jugosos derechos de agua y posibles proyectos en carpeta, mas un modelo e institucionalidad que de una u otra forma les favorece, no dejarán de insistir en sus intentos. Tarde o temprano encontraran mas apoyo en algún gobierno de turno. Y por otra parte, habrá por ahora lugares de mas al norte que corran la suerte de ser escogidos como polo o zona de sacrificio eléctrico mientras esa ley no sea principalmente o solo para ERNC, lo cual harían bien el ministerio y parlamentarios en transparentar. Mal que mal serán los usuarios quienes pagaran la cuenta.


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