A SANAR EL AIRE DE COYHAIQUE PLANTANDO ARBOLES

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

No es la primera vez que escribimos sobre este tema. Ya en diciembre de 2014 publicamos que la Agencia Ambiental Federal de Alemania (en “Ökologisches Bauen”,1982) proponía las siguientes medidas a adoptar para mejorar el clima y reducir contaminación atmosférica en ciudades: 1.Evitar emisiones; 2. Crear suficiente superficie de vegetación (inclusive techumbres) y agua (almacenar agua lluvia, también sirve agua en movimiento); 3. Crear circulación de aire, condiciones de ventilación (bajar densidad de construcción); 4. Absorber energía solar entrante y almacenar en masa construida (la idea es evitar el calor que lleva a la inversión térmica). También leíamos ahí y publicábamos que la vegetación, en especial los árboles urbanos, sirven para regular la temperatura (microclima), para aminorar la neblina y humedad con lo que aumenta la insolación. En bosques urbanos se midió 200 a 1000 veces menos polvo de contaminación, en un parque central urbano 5 veces menos y en una avenida 3 veces menos que en una calle sin árboles. Un área verde de 100 a 200 m2 ya tiene 3 a 4 grados menos/ mas de temperatura (verano/ invierno) y 1/6 a 1/8 del contenido de polvo contaminante. Luego, en otra columna publicamos que según “Beneficios del Arbolado Urbano” (González de  Canales, 2002), basado en Ziegler, 1973 y Rolfe, 1974, un árbol grande elimina 1,4 Kg./año de partículas, aparte de las que retiene (en Nueva York en 1994 fueron 1.821 toneladas) y un bosque urbano secuestra miles de toneladas de CO2 al año. Estos antecedentes, más otros, fueron entregados al observar los planes de descontaminación de Coyhaique en el 2015 y noviembre 2017 y también directamente a la seremi de Medio Ambiente. Mientras en todo el planeta hay acuerdo en que es necesario plantar árboles para contrarrestar el cambio climático, y por ejemplo, los chinos tienen a su ejército plantando una superficie de 52.143 Km2 para absorber contaminación, nuestro ministerio ambiental en sus planes deja “la arborización y/o utilización de otras coberturas vegetales dentro del radio urbano” a cargo de un “programa a establecer por la seremi de Agricultura”. Por cierto, las áreas verdes y arborización urbana es responsabilidad municipal y ahí evidentemente se podría hacer mucho en ese sentido. En cambio, vemos a diario la actuación de cuadrillas mutiladoras y hace unos días hasta estuvieron a punto de eliminar algunos árboles de la plaza pentágono. Y si la municipalidad da tan mal ejemplo ¿Qué podemos esperar de la ciudadanía? Igualmente los bandejones, esos donde debiera haber árboles, y hasta alguna área verde,  están convertidos en estacionamiento. Es evidente que en esto hay un problema cultural, de ver los árboles solo como leña y molestia en vez de como ayuda descontaminadora, embellecedora del paisaje urbano y aportadores de vida (nos contaron que en esos árboles de la plaza pernoctan unas bandurrias). A lo largo de décadas  hemos visto como se hacen algunos esfuerzos de plantar árboles en las calles, pero la mayoría terminan fracasando ¡Y no es porque los arbolitos tengan la responsabilidad! La verdad es que hace falta mayor dedicación, asesoría, participación de las y los vecinos, algo como un plan de forestación. ¿Por qué en algunas partes como el Paseo Horn plantar árboles resulta y en otras no? En todo caso, si queremos conseguir ciertos objetivos, tenemos que usar ciertos tipos de vegetación y no cometer errores como plantar árboles siempreverdes justo donde nos tapan el sol o árboles altos debajo de líneas eléctricas. En cambio, los árboles siempreverdes mejorarían el microclima al costado sur de las edificaciones. Y hay árboles que aguantan la urbe y otros no. Interesante ha sido observar como en Pto. Aisén, con la ayuda de un camión trasplantador de árboles grandes, están arborizando sus calles y es como que siempre hubieran estado ahí.  ¿Y no será posible pedir prestado ese camión por algunos días o comprar uno? En Alemania nos tocó ver parques enteros construidos en algunas semanas, como por arte de magia, de esa forma.
En esta lucha de años por incorporar la parte urbanística y de enverdecimiento a las medidas estructurales de  los planes descontaminadores, nos hemos encontrado con la incomprensión y ausencia de conocimientos y cultura, salvo en una reunión en que una especialista del CIEP nos apoyó y encontró razón. Y ahora nos encontramos con alegría, con que la Dra. en Bioquímica y Bióloga Ximena Valenzuela Monsalve en su publicación “Fitorremediación: La medicina que Coyhaique necesita” en El Divisadero del 25.7.2018, expresa prácticamente lo mismo que venímos sosteniendo hace años y le suma la absorción con muros de musgo (una de las nuevas medidas anunciadas por el actual gobierno), que han dado excelente resultado en otros países. Finaliza la Dra. Valenzuela su escrito diciendo: “¿les parece que es necesario esperar medidas o leyes para que plantemos un árbol? Somos responsables y debemos ser activos agentes de cambio, en nuestras manos está el mejorar la calidad de vida y mantener la región de Aisén como una reserva de vida.”

Publicar un Comentario