DEL GEGOGUNUMUNEE Y OTROS DESCONOCIMIENTOS REGIONALES

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Ya se preguntaba el Subsecretario de Minería, P. Terrazas, que como era posible que justo ahí donde hay un proyecto minero aparezcan todo tipo de motivos para proteger ese lugar.  Y no sería la primera vez que pasa algo así. Vale recordar que tras los estudios de línea base para HidroAysén, luego aparecieron, entre otros, nuevos sitios arqueológicos, huemules donde decían no los había y que la represa Baker 2 se encontraba en e inundaba parte del Parque Nacional Laguna San Rafael, Reserva de la Biósfera UNESCO, afectando de paso al nuevo Monumento Histórico Paso San Carlos. Con el proyecto Río Cuervo, con los proyectos  salmoneros y mineros y de todo tipo, por cierto pasa algo parecido. Y pasa, porque por un lado el territorio y la vida aiseninos y sus particularidades son aún bastante desconocidos y por otra parte, quienes impulsan proyectos, que suelen contar con padrinos en la política, evidentemente no están muy interesados en que esas particularidades, valores, virtudes, sean  conocidos. Tampoco, cuando dejan sus desastres.
La semana pasada, conversando con los arqueólogos del CIEP, Amalia Nuevo y Cesar Méndez, nos encontramos con que en ese rubro, según ellos, “aun esta todo por descubrir ” cuando uno pensaba que ya estaba todo prácticamente descubierto. Es más, pensábamos el Valle del Jeinimeini  ya se había recontra prospectado, pero no es así. A tanto, que el área donde estuvo haciendo sondajes la minera Equus, una zona muy visitada por los aborígenes Aonikenk, no se ha prospectado y se acaba de encontrar ahí, a orillas del camino, un sitio de 1700 años de antigüedad. Igualmente, en alguna parte de esa área existen fósiles, aun sin prospectar.
Si eso ocurre con antecedentes que pensábamos eran conocidos, en otros rubros sospechamos pasa lo mismo. De hecho hemos estado discutiendo acerca de algo tan elemental como el nombre originario del actual Lago General Carrera, que hace no mucho aún era Lago Buenos Aires, tal como le puso su “descubridor” el marino argentino C. Moyano en noviembre de 1880. Desde hace algunos años hay quienes vienen promoviendo de que el nombre original seria “Chelenko”, según lo que sostiene una historiadora local. El “lago Chelenco” aparece en el Mapa de América Meridional de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla de 1776. ¿Y de donde obtuvo la información este magnífico cartógrafo sobre un territorio aún desconocido, ya que  los españoles a esas alturas apenas conocían las costas de la Patagonia? Pues, del misionero P. José García que en 1766-67 llega desde la misión de Cailín, Chiloé a bordo de piraguas acompañado por aborígenes “caucahues” (Chonos), tras cruzar el Istmo de Ofqui, hasta el “estero Messier, famoso entre los indios, por no haberle hallado fin; tira al este, y se juzga cruce la cordillera, que por ahí es baja y quebrada” (hoy Calen o Baker, mientras lo que es ahora el canal Messier, para García era el Calen)(García, J; Misión por los canales australes).  De hecho, en el mapa también aparece el “río de los Caucahues Bravos” (hoy Baker).  Por lo tanto “Chelenco” proviene de los nómades navegantes del litoral y de ahí lo transmite García a otros y a España. En esos traspasos, además, suele haber modificaciones. ¿Y cómo llamaban los aonikenk o tehuelches el gran lago que bien conocían y habitaban? Según se lee en los “Diarios del explorador Llwyd ap Iwan” de T.Roberts y M. Gavirati, los galeses instalados en el rio Chubut tenían la Compañía Fénix que se dedicaba a las exploraciones, utilizando habitualmente guías tehuelches conocedores del terreno. En una exploración de febrero de 1894, el guía es el cacique tehuelche Kengil o Kengel, y a la vista del lago “Buenos Aires”, este dice su nombre originario es Ingewtaik Gegogunumunee. Ap Iwan encuentra ese nombre es muy largo y que necesitará un caballo mas fuerte para llevarlo, a lo que Kengel responde de que “el lago es muy grande y era apropiado darle un nombre grande”. Hoy la única reminiscencia del nombre original parece ser la del rio y valle del Jeinimeini.  En todo caso, los tehuelches le cuentan a Ap Iwan que conocen a otro pueblo, diferente, que deben haber sido los canoeros. El encuentro de los aborígenes de la costa del Pacifico con aquellos del interior es todo un tema a demostrar aun por arqueólogos, antropólogos y otros estudiosos del tema.
Así las cosas, se vuelve a confirmar que sabemos harto poco sobre el medio ambiente regional (interacción de naturaleza, cultura y sociedad) que intervenimos muy sueltos de cuerpo, irresponsablemente diríamos algunos, que en ese escaso conocimiento levantamos mitos y hay quienes se aprovechan de ello para satisfacer sus intereses.

Siguiente
Esta es la publicación más reciente.
Anterior
Entrada antigua

Publicar un Comentario