SALMONERAS TRAMPOSAS EN AREAS PROTEGIDAS

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Volvamos un rato al tema salmonero que ha estado bastante entretenido con sus basuras, trampas, ocupación de áreas protegidas y hasta matanza de lobos marinos.
Ya llevamos meses con los líos de Nova Austral empresa noruego-multinacional  que se pretende instalar en la Reserva de la Biósfera de Cabo de Hornos. La última novedad es que están recurriendo a Recurso de Protección como si fueran unos santos. En todo esto pasó desapercibido que esta empresa está instalada en el Parque Nacional Alberto de Agostini, lugar en que legalmente no pueden estar. Hace años ya, en el 2013, la Contraloría General de la República dejo en claro que en los parques nacionales NO podía haber concesiones salmoneras. Ese dictamen evidentemente le fue enviado, al menos, a la Subsecretaria y Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, a la Subsecretaria de Fuerzas Armadas (quienes otorgan las concesiones marinas) y a CONAF (administradora de este Bien Público destinado a la protección de la naturaleza). ¡Sin embargo, siguen ahí! Y ahí hasta se dan el gusto de estar anaeróbicos (según informe de SERNAPESCA), o sea que por falta de oxígeno no puede haber vida.  La salmonera en el parque fue denunciada en  el Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas,  IMPAC  4 (2017) en La Serena  y por nosotros al Contralor el año pasado. Pero sigue ahí, y dicen que están por relocalizarse al frente, nada menos que al Parque Nacional Kawéskar, que en su parte marina quedo como Reserva Nacional. Otro tema polémico. Evidentemente los gobiernos están trabajando para las salmoneras y no para la protección del patrimonio. De hecho, recibimos la semana pasada respuesta de la Contraloría a una presentación hecha hace dos años. La explicación a esa demora es que Sernapesca le retruco a la Contraloría, la cual finalmente desecho esos argumentos (dilatorios). La cuestión es que en esa y en todas las acciones administrativas la estrategia de la institucionalidad ha sido cuidarle los intereses a la industria y hacer tiempo (dos años no dejan de serlo), mientras estas siguen haciendo de las suyas.
Mientras las salmoneras en un parque nacional aparentemente importaban a nadie,  la opinión pública fue sacudida con la intención de esta misma empresa, que por lo demás se las da de verde, de instalarse o relocalizarse mas al sur, al Beagle, en lo que se encontraron con la resistencia de los lugareños, haciendo pasar un chasco a los reyes noruegos. El próximo escandalo fue que se descubrió hace poco que esta empresa tenía doble registro de mortalidades y hacía como si fuesen la última maravilla de la industria. O sea, además son tramposos. Habría que preguntarse también, que hacen o como hacen desaparecer su mortalidad no declarada (seguro eso da para otro escándalo). Y para remate se consiguieron que el WWF les diera certificación ambiental.  ¡Tan buenitos, santos y ecológicos ellos (y tan fácilmente que se le entrega certificación a unos frescos)!
Alguien se preguntará como pueden ser rentables las  salmoneras en Magallanes, tan lejos, lo que les sube considerablemente los costos. Vale recordar que transportan sus smolts,  cosecha y mortalidad (en teoría al menos)en wellboat a la Región de los Lagos, eso es más de 2000 Kms. y en el camino van dejando rastros: los salmones  enfermos con RSS que aparecen en Tortel, la marea roja y muerte de ballenas, de alguna parte salen. Bueno, son rentables, porque hacen trampa y no se hacen cargo de sus externalidades, la institucionalidad les guarda las espaldas, usan bienes públicos en forma gratuita y porque tienen subsidios estatales (94.500 millones). De hecho ahí están exentos de impuestos y de pago en aduanas.
Finalmente, la semana pasada, la Corte Suprema ordenó retirar las concesiones acuícolas en el Espacio Costero Marino Protegido de Pueblos Originarios correspondiente al pueblo Kawéskar, o sea en el parque y reserva del mismo nombre. Ahí donde ya hay cinco salmoneras y se pretende ir Nova Austral. Lo increíble de esto es que hubo que llegar (por una abogado de FIMA) hasta la suprema corte en algo que venía siendo discutido desde hace años y debió ser resuelto por la institucionalidad.
Todo esto no pasa solo en Magallanes, última región en ser invadida por las salmoneras. En Aisén también están instaladas con sus externalidades en áreas protegidas como el Santuario de la Naturaleza de Quitralco, la Reserva Nacional Las Guaitecas  y en el borde de los parques nacionales Laguna San Rafael, Isla Magdalena y Queulat. También en el Área Costera Marina Protegida de Múltiples Usos de Pitipalena- Añihué. Y también hay controversia sobre los derechos de los pueblos originarios, que sistemáticamente han sido ignorados. ¿Y alguien cree que no hacen trampa y reciben subsidios y la autoridad les guarda las espaldas?


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