MANFRED MAX NEEF Y SU LEGADO AISENINO

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Se nos fue otro gran amigo, dejándonos un tremendo legado que esperamos podamos aprehender, comprender y aplicar.
Allá por 1983 nos encontramos con una pequeña noticia en algún medio de comunicación nacional de que un economista chileno llamado Manfred Max Neef había ganado el Premio de la Justa Subsistencia o “Nobel alternativo” que entrega el parlamento sueco para “honrar y apoyar a organizaciones y personas valientes que proponen soluciones visionarias y ejemplares a las causas profundas de los problemas globales”.  ¿Cómo era posible que un chileno ganase tamaño premio y fuera solo noticia marginal?  Entonces, el desafío fue entrevistarlo y publicar eso en la Revista Naturaleza donde estábamos colaborando, lo que ocurrió algún tiempo después. Así es como llegamos a conocer a este “vikingo” y también algunos chilenos más que leían esa revista. Aunque la verdad, es que recién se hizo famoso al ser candidato presidencial en 1993.
Y sin saberlo, en vísperas de esa candidatura, invitamos en 1992 a Max Neef a exponer a la región, lo que ocurrió en octubre de ese año, en Coyhaique y Puerto Aisén, ante una gran audiencia y mucho interés público. Lo expuesto en esas conferencias, por lo demás, sigue plenamente vigente.
En la conferencia de Coyhaique, la cual grabamos, transcribimos y esta publicada en www.aisenreservadevida.cl Max Neef nos hizo un tremendo aporte intelectual y conceptual, explicando que nos hemos dedicado como sociedad sistemáticamente a destruir culturas con el objeto de construir economías, que teníamos que tener cuidado con el lenguaje economicista catecúmeno (catecismo de mercado) y que más que creer teníamos que constatar. Prosiguió exponiendo sobre la diferencia entre crecimiento y desarrollo (crecimiento no es más que una agregación cuantitativa de magnitud, desarrollo es liberación de potenciales cualitativos), y que una economía puede crecer en base a empobrecer al país cuando sobreexplota recursos o solo aumenta su cuenta bancaria en base a vender lo que hay en la casa. Otro ejemplo de catecismo económico es la globalización del poder económico sin contrapeso de poder político, compitiendo los gobiernos por acoger inversiones transnacionales, en lo cual gana quien pone menos condiciones, menores salarios, menores costos, menores controles ambientales, y hasta se dedican a endeudarse para ponerles infraestructura. Y todo esto se justifica con se supone generan empleos.
Luego de estas constataciones, Max Neef propuso que todo proyecto debiera pasar tres atributos: completitud, consistencia y decibilidad. Completitud es cuando un proyecto en Aisén es capaz de satisfacer necesidades de esta región, utilizando satisfactores de esta región, eso es, lograr una meta a través de un proceso que no sea autodestructivo. Consistencia significa lograr metas de una manera que sea sostenida. Decibilidad  se trata de generar un medio en que exista la posibilidad de aprender de las experiencias, donde exista retroalimentación y donde todo proyecto sea objeto de la mayor transparencia, conocimiento, debate y confrontación. Estas condiciones estimulan los potenciales internos de la región. La completitud disminuye la dependencia externa y permite más control sobre el proceso, la consistencia permite que sea sustentable y la decibilidad asegura un proceso democrático.
Mas adelante, Max Neef afirmo que el futuro de Chile está en las regiones y que debemos ocuparnos de la microeconomía, que exportar no implica empleo, que la regionalización debiera  incluir una reforma estructural al sistema bancario y financiero para que los excedentes que se generan en las regiones circulen ahí para su beneficio.
A continuación, nos transmitió el “Consenso de la Comunidad Científica Sueca” en el cual se concluye que “estamos llamando desarrollo a revertir el proceso evolutivo de la Tierra, transformando materia ordenada en basura molecular con mayor rapidez de la que las restantes células verdes son capaces de reprocesar. Se trata de un acto de suicidio colectivo.” Y ahí preguntó ¿Cómo somos capaces para no ver nuestra responsabilidad?
Luego nos dijo que como región teníamos la ventaja comparativa de que lo que se hace o no se hace es visible y lo que se hace mal se nota mucho (¡cuidado!), que generemos nuestra propia coherencia y exijamos que cualquier decisión que afecte profundamente a la región o sus habitantes futuros sea discutida en un debate público abierto y transparente.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad civil a actuar y ser herejes ante los catecismos.
Ya siendo rector de la Universidad Austral, donde no las paso muy bien y que además molestó a los ecologistas que lo querían en la política, su aporte para parar el Megaproyecto Alumysa fue importantísimo. De eso tenemos una entrevista grabada y hay otra filmada por TVN.
¡Adiós Manfred y hasta siempre! Seguirás vivo en tu legado de Aisén Reserva de Vida.






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