¡NO A LA GUERRA!

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Venimos volviendo de Santiago, de la “guerra” y a ver si alcanzamos a escribir y opinar algo coherente sobre lo que está pasando.
Hace tiempo ya advertimos que Chile es una nación enferma,  bastante esquizofrénica, con nuestra casta política viviendo en un mundo paralelo al igual que el gran empresariado. Un país lejano a ser sustentable y chuteando hacia adelante sus profundos problemas como su extrema desigualdad, a tanto que hasta el senador UDI Sandoval diagnostica pobreza estructural. Para que hablar de los problemas ambientales. Un país cada vez mas corrupto y acostumbrado al saqueo, en lo cual las élites dan el mal ejemplo. Es más un saqueo, por ejemplo en la minería, con cuya evasión se podría solucionar prácticamente todos los problemas económicos más acuciantes. Un país y urbes con cada vez menor calidad de vida, con mucha gente maltratada y de mal genio y viviendo para trabajar y pagar los gastos del mes y el consumismo. Una ciudadanía anestesiada con farándula de todo tipo y ocupada en sobrevivir.
Era más o menos lógico que este modelo  tarde o temprano iba a reventar. A esto se suma la incompetencia y arrogancia del actual gobierno que, otra vez, no supo leer y manejar la situación y no fue capaz de dar una mínima respuesta política hasta dos semanas tras el comienzo de las manifestaciones por el alza del pasaje en el metro. Así el oasis de aparente tranquilidad del presidente Piñera se quedó sin agua, esa agua que se está acabando (también) a causa del calentamiento climático y el saqueo, mientras tratan de armar negociados para solucionarlo. Y a falta de capacidad política, se recurre a la fuerza y a tratar de sacar las castañas con la mano militar, lo cual evidentemente no soluciona los problemas de fondo y que ocasionan la revuelta. Así vamos con más de una decena de muertos, lo que años atrás habría sido motivo, al menos, de la caída del ministro del Interior y hoy en día parece no inmutar. ¿Por qué siempre los manifestantes tienen que llegar a extremos para que los políticos reaccionen? Peor aún, el presidente para echar a perder aún más las cosas anuncia que estamos en guerra, mientras su jefe militar responde que “él es una persona feliz y está en guerra con nadie” y la ciudadanía responde con pacíficas marchas multitudinarias. Entonces, vale preguntarse ¿quién pone la violencia? Aparte de que para tratar de delincuente y evasor a otros hay que tener calidad moral para ello. Sería bueno alguien explique cómo es que se produjeron los incendios en varias estaciones del metro que se supone estaban al cuidado de las Fuerzas Especiales de Carabineros y como es que se incendia la escalera de emergencia, para escapar de los incendios, del edificio de Enel. También nos parece que merecen explicación los variados videos mostrando a carabineros, policías y militares participando en saqueos y provocando incendios. ¿Son todos montajes? Porque de que hay montajes y falsas noticias desde ambos lados, los hay y sería bueno cortar este abuso de una vez. Y de que la historia reciente muestra variedad de malversaciones, como llaman elegantemente los robos y saqueos en las FFAA y de Orden, con lo cual evidentemente se pasa a desconfiar de ellos, también las hay.
Que las manifestaciones ciudadanas a veces se vuelven violentas y destructivas, también ocurre, y que hay gente llamando a eso y que según ellos los métodos pacíficos no resultan, no se puede desconocer, por desgracia nos falta educación cívica para aprender como manifestarnos con no violencia activa y sin destruir lo que es de todos y cuya reparación se hará con nuestros propios impuestos. Por desgracia, nos estamos acostumbrando a que la autoridad reaccione solo después de que queda el desastre y la “educación” de la TV nos muestra constantemente como hacerlo y que para salir en ella hay que llegar a extremos. Y de que existen grupos violentistas (¿pandilleros?) y de desubicados que echan a perder manifestaciones multitudinarias pacíficas, como ocurrió en las marchas de estos días en Coyhaique, existen ¿Cómo los anulamos, como los dejamos en evidencia?
Finalmente, nos parece también tenemos responsabilidad en llamar a evitar la violencia y la destrucción, la que solo es funcional a quienes quieren estar en guerra, una guerra que es funcional a sus intereses y a quien tiene el poder y armas para ella. Si queremos cambiar el modelo violento más vale hacerlo en forma no violenta. La historia muestra como terminan habitualmente las revueltas violentas y el desorden generalizado; en un Napoleón, un Hitler, un Stalin, un Pinochet, etc, etc.


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