LOS DOGMAS  Y CORRUPCIÓN CIENTIFICOS

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Es habitual el que no nos gusten los dogmas religiosos tipo edad media. ¡Y eso en pleno resucitar de  los fundamentalismos religiosos!  A veces también nos percatamos de los dogmas economicistas, como aquel de la inversión extranjera o el del crecimiento. Y claro también estamos  expuestos a los dogmas comunicacionales bastante goebelianos, que hoy en día en  las redes sociales hacen su veranito (si no pregúntenle a Trump y Bolsonaro). ¿Y nos damos cuenta de esos dogmas ocultos bajo el que son “científicos”, de que “lo dijo un científico” o que es una “verdad” publicada en un estudio científico? ¡Y estamos llenos de ese tipo de dogmas que son utilizados corrientemente hasta como marqueting! Solo vale recordar aquellos sobre el vino tinto ¡que vaya a saber si son ciertos!  
Al respecto vale recordar que el Dr. J. Mengele (el de Auschwitz) y otros personajes de su calaña hacían experimentos científicos y los creadores de la bomba atómica eran científicos y entre quienes nos tienen al borde de la sexta extinción también hay muchos, demasiados, científicos. ¡El solo ser científico garantiza nada!  El que circunstancialmente tengan el poder político o financiero de su lado no implica que su trabajo sea ético (estamos hablando de altos valores). En vista de esa realidad, ni la tecnología ni la ciencia suelen ser neutrales.
Y nos recordamos de esto a causa del video ese en que el Biólogo PhD Fabián Jaksic, Premio Nacional de Ciencias 2018 (¡!) reconoce o confiesa, ahora retirado,  que las universidades  (o al menos la P.U.Católica, donde él trabajaba) y el cómo científico, ajustan sus estudios a los requerimientos de quienes los contratan y hasta menciona como ejemplo el Estudio de Evaluación de Impactos Ambientales de la Central Hidroeléctrica del Rió Cuervo. Hace no mucho, también supimos del caso de como las mineras le imponen lo que debe decir, a su gusto evidentemente,  estudios que contrata a la conocida consultora Geoestudios. Y vale recordar el caso del Santuario del Rio Cruces donde tras más de dos años de estudios la U. Austral “descubrió” (algo obvio pero que la CONAMA no quería ver), su contaminación por CELCO, para que a las dos semanas apareciese un estudio express de la U. Católica, financiado por CELCO, que determinaba lo contrario. ¡Y si en la U. Católica no tienen moral para cumplir con el octavo mandamiento, que se puede esperar de otros centros científicos!  Así  es como a estas alturas los famosos estudios de evaluación ambiental  pasan a ser una formalidad, donde quienes los contratan determinan lo que puede o no puede decir ahí. Es más, contratan a quienes les dan garantías de poner en ese estudio lo que a ellos les interesa que pongan. Así es como contratan, por ejemplo, al especialista hídrico Manuel Contreras, camuflado tras algún centro de estudios científico, para que justifique que matar o torturar un rio es un impacto positivo (y no es chiste). ¡Obvio que al “Mamo del agua”  le sobran pegas bien pagadas! (¡Si la PUC lo hace porque él no!). Lo más terrible de esta corrupción o prostitución de la ciencia y universidades exigidas a autofinanciarse, es que nadie de los que debieran, lo denuncia y le hace un parelé. O sea, abundan los “Mefistos” y sus cómplices.  Para que hablar de la institucionalidad ambiental que aguanta las mentiras sin chistar. ¿Existe alguna acción por falsear información pública? O sea, se puede poner en esos EIA cualquier cosa con la seguridad que habrá  impunidad si alguien llega a darse cuenta de las falsedades.
Por otra parte, no sé si se han fijado, últimamente los científicos (y no son los únicos) están muy presionados por figurar como descubridores de alguna nueva teoría, especie, u otra novedad digna de aparecer en un “paper” y publicación de renombre. En eso hemos visto como “descubren” lo que los pueblos primitivos ya sabían y manejaban hace siglos. Así es como la NASA solo hace unas décadas logro cálculos astronómicos que los Mayas ya habían logrado hace mas de 500 años), hace no tanto “descubrieron” las ballenas azules en el Golfo de Corcovado (que cualquiera que pasaba por ahí sabia de su existencia) y están descubriendo “especies clave” cuando lo que vale son las leyes de la diversidad, el que todo está interrelacionado y nada es infinito, cosa que cualquier niño indígena sabía perfectamente bien.  Esto de constatar científicamente y “humildemente” lo que los indígenas y lugareños saben desde siempre, por lo demás les ha tomado harto tiempo y recursos. ¡Y mejor ni hablar del reduccionismo!



Publicar un Comentario