SALMONEROS Y PUEBLOS ORIGINARIOS

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

En nuestra columna anterior nos referimos al pueblo Kawésqar y las andanzas de los salmoneros en su “waes” (mar). A los salmoneros parece no les gusta quienes piensan diferente a ellos y aparece Carlos Odebret, el mismo que conocimos acá, ahora desde Magallanes como presidente de la Asociación de Productores de Salmón y Truchas,  el lunes pasado en El Divisadero “poniendo las cosas en su lugar”. Por cierto ellos son unos santos, ni atisban alguna posibilidad genocida, ni de corrupción hacia  los Kawésquar.  Y se agradece esa respuesta, porque nos da la oportunidad  de ahondar en el tema.
Para comenzar, vale explicar que si bien reconocemos  no somos especialistas en estos temas, y no estaría mal que los especialistas también opinen, entendemos que el genocidio no necesariamente ocurre a los balazos, con “Conquistas del Desierto” y “Campañas de Pacificación” copiadas a los gringos, o matando Selknam como lo hacia Popper o Kaweskar como los empleados de L. Bridges, sino también de formas más sutiles como lo relata ya J. Emperaire. Con la aculturación, con volver sedentarias a culturas nómades exponiéndolas a enfermedades y al alcohol, volviéndolos dependientes, abusando de ellas y ellos. Y claro, invadiéndoles y alterándoles su waes y engañando y corrompiendo dirigentes y dividiendo comunidades o grupos familiares, como es en este caso.  Claro, ni el Estado chileno, ni los salmoneros han tenido intenciones genocidas, pero a la larga su acción y omisión los lleva a cometerlo.
Porque, cuando Odebret señala que hay 13 grupos familiares Kaweskar con diferencias entre ellas y que si una agrupación opina contra las salmoneras “esa es solo su opinión”, vale recordar que justamente el “dividir para reinar” históricamente ha consistido en remarcar y aprovechar las diferencias, y que en este caso no solo se trata de una opinión, sino que esas comunidades tienen derechos legales ancestrales, lo cual fue reconocido en la Ley Indígena y por la Corte Suprema. ¡Que duda cabe que quienes sostenían lo contrario ante las cortes, esto de que “solo es una opinión”, eran los salmoneros! Y claro, cuando ellos “trabajan con algunas comunidades en materia de empleo, emprendimiento, fortalecimiento de la cultura y asuntos sociales”, como dice Odebret, no es “lo mínimo que pueden hacer con un pueblo al que el país no le ha pedido perdón”, porque no lo hacen desinteresadamente. Porque, no me va a decir que trabajan con los Kawésquar de pura buenas personas que son y no porque necesitan su consentimiento para operar en su waes o al menos para que se queden tranquilos y no “opinen” como lo hacen otros grupos. Y a propósito, vale recordar además, que cuando hablamos de Responsabilidad Social Empresarial  la pregunta es ¿cuál es el interés: desarrollo local o compensación?  También vale preguntar si esos grupos Kawéskar con los que trabajan saben sobre las consecuencias que trae consigo la instalación de salmoneras en ese waes. Y respecto a RSE  y comportamiento legal de los salmoneros vale preguntar también si cuentan con estudios de evaluación ambiental para instalarse en las áreas protegidas donde se instalan.  ¡El territorio indígena también lo es!  ¿Y qué hay de las salmoneras instaladas ilegalmente en el Parque Nacional Alberto De Agostini? ¿Y qué hay de las salmoneras en el Parque Nacional Kaweskar? ¿Y de las salmoneras en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos y San Rafael -Guayaneco? ¿Y de las salmoneras en el Santuario de la Naturaleza de Quitralco?
Y respecto a “discursos construidos sobre una moral falsa” habría que ver como tienen su propio tejado de vidrio. Habría que ver si  tienen ropa para dárselas de “gurus”.  Aparte de los aspectos ya mencionados podríamos enrostrarles una larga lista de “moralidades” por acá en Aisén, donde los conocemos más de cerca.  Entre éstos, también, la negación a los derechos de los pueblos originarios. Y pensábamos que al expandirse a Magallanes iban a sacar aprendizajes de todos los errores cometidos antes, pero por lo visto eso no ocurre y así es como allá tienen record nacional de centros anaeróbicos y las escandalosas noticias que se han publicado de las brutalidades y trampas que hace  Nova Austral (¡empresa ubicada en el P. N. De Agostini!) son realmente increíbles. ¿La Asociación de Productores se ocupa de estos casos también?  Por supuesto también es increíble que ese mismo Estado e institucionalidad del “país que no le ha pedido perdón a los pueblos originarios” también se haga el desentendido de sus responsabilidades comprometidas al suscribir incluso convenciones internacionales.






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