TAITAO

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

La península de Taitao es a  Aisén algo parecido de lo que la Trapananda era en su tiempo para los españoles, Un lugar misterioso, casi desconocido y deshabitado, donde nos podemos encontrar con cualquier sorpresa y en el cual han ocurrido algunos de los hechos mas increíbles de la historia aisenina. Si Aisén ya es como otro planeta, Taitao es dentro de eso, otro mundo y con una escenografía de primera.
Alguna vez Dennis Aldridge de Conaf mostró una impresionante fotografía de su costa oeste al Pacifico (nada de pacifico por ahí), imagen que nos quedo grabada. También recordamos las historias de Carlos Viviani cuando con los Gedda de “Al Sur del Mundo” y Jorge Tureo exploraron el paso de Chonos y Kawésqar entre la Laguna San Rafael y el Golfo de Penas (cuyo nombre original es “de Peñas”) y luego el paso desde ese golfo por el rio Mañiguales al Lago Presidente Ríos, toda una proeza. En esos tiempos aún era una tremenda gracia cruzar el Itsmo de Ofqui. Años después, logramos leer el relato del naufrago de la Fragata Wager (1741), John Byron y de como los indígenas lo transportan por ahí hacia Chiloé, y también aquel de la increíble expedición del Padre José García (1766-67), que navega en canoas con los indígenas desde Chiloé, cruzando la Laguna San Rafael, el itsmo, hasta el fiordo Calen (hoy comuna de Tortel). Alguna vez, hace años, estuvimos en dos ocasiones en la Laguna San Rafael, saboreando el ambiente cargado de humedad y hielo raspando la selva y quebrándose al mar. En una de esas ocasiones hasta conocimos el hotel que existía ahí, convertido en oficina del Parque Nacional del mismo nombre, creado en 1959. En el 2001 hasta tuvimos la excepcional oportunidad de cruzar en barco por el temido Golfo de Penas, de noche para que nadie se marease, y a la otra mañana ya estábamos cerca de la boca del Canal Darwin, en ruta por los canales interiores. Por eso mirar la incógnita costa del Ofqui esa mañana dejo gusto a poco. Alguna vez escuchamos de una expedición en kayac de la Escuela NOLS, debe haber sido por el Estero Puelma, cruzando por un itsmo al Pacifico (debe haber sido en la zona del Cornish) y que ahí, en la nada, se encontraron con grandes pelotas de petróleo. Otros expedicionarios, esta vez al lago Presidente Ríos, el quinto mas grande de Chile, contaron que en su desague ya se encuentran salmones asilvestrados provenientes de las salmoneras vecinas. ¡Eso en pleno Parque Nacional, Reserva de la Biósfera UNESCO desde 1979!  Y finalmente reapareció Taitao y el Ofqui con el interesante libro “Itsmo de Ofqui” de Emilia Astorga y Sebastián Saavedra (2016) sobre la construcción del canal (todo un tema) y las hermosas fotos de Daniel Torres y otros, de sus expediciones cruzando el Itsmo. Hasta el industrial turístico Longeira anduvo por ahí elucubrando megaproyectos fantásticos y negociados. ¡Cuando el clima lo permite, las vistas que hay ahí deben de ser de las mas soberbias del planeta! Ah, y también vimos como unos surfistas encontraron en el golfo unas olas ideales para su deporte. Mientras tanto, al frente, unos cincuenta kilómetros mas al sur, en la Isla Wager hay varios buscando los restos de la fragata naufragada ahí y de la cual hasta ahora solo se han encontrado algunos maderos. Al menos oficialmente.  Y finalmente, el Golfo de Penas y sus estuarios en la península fueron escenario principal del “cementerio de ballenas” del 2015 -2019.  Y si bien eso fue un hecho de importancia mundial, la investigación de sus causas fue seriamente afectada por lo poco accesible del lugar, al menos para quienes no cuentan con embarcaciones como a los que correspondía haber investigado un tanto mas ahí.
La última de las sorpresas que nos llevamos del Ofqui, es el rescate de cómo se construyó el faro del Cabo Raper, que por casualidad nos toco ver cuando lo presentaron hace poco vía digital los colegas arquitectos Francisco García Huidobro y Sergio Aravena, facilitados por el Museo Regional de Aysén. Todo un descubrimiento de un megaproyecto harto complejo para su época, la primera a segunda década del 1900. A tanto que, para construir el faro ubicado en uno de los lugares mas recónditos de Chile, pero crucial para la navegación, hubo que buscar un puerto seguro en el mar mas tormentoso del planeta, y lo encontraron al fondo de la Bahía Barrientos – Seno Hoppner para construir ahí un muelle y línea férrea de once kilómetros por sobre pilotes de concreto hasta debajo del lugar del faro y así poder transportar los materiales de construcción. Ese diseño y obra a cargo del Ingeniero Geoge Slight, escoces contratado por el gobierno para construir faros a lo largo de la costa nacional, tomo varios años y debe haber tenido un alto costo, entrando en servicio en 1914. Se dice además, que los trabajadores no aguantaban el eterno mal tiempo y soledad del lugar. Hoy solo quedan los pilotes, el faro y construcciones anexas que fueron afectadas por el terremoto de 1960. Actualmente se accede desde Puerto Slight por un camino y transporte con tractor. Extrañamente los colegas mostraron muchas imágenes de planos y restos de la línea férrea, pero ni una actual del faro y construcciones anexas, donde alojan los fareros y guardan sus pertrechos. También hay ahí una importante estación metereológica.  Por lo demás, el Cabo Raper es la punta mas occidental del Chile continental y un poco mas al oeste está el triple encuentro de las placas tectónicas, Antártida, de Nazca y Latinoamericana, otros hitos desconocidos en Aisén.


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