DE CONEJILLOS A LA CUARENTENA

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Después de meses de casi encuarentenarnos voluntariamente, con resultados en indicadores de salud bastante positivos, terminamos en Coyhaique por ser cuarentenados  por obligación. ¿Como llegamos a eso?

En estas últimas semanas los contagiados por Covid 19 en Coyhaique se dispararon, al principio por el señor que llega de Punta Arenas al club nocturno, mas algunas fiestas de personas conspicuas y personal de salud, luego por las aglomeraciones pre y de fiestas patrias. Y en los próximos días tendremos el resultado de las aglomeraciones consumistas pre cuarentena. ¿Y en todo esto no hay alguna responsabilidad, no solo de quienes cometen tales torpezas irresponsables? ¿Cómo es que un contagiado pasa todas las barreras y controles para llegar a un conocidísimo club funcionando con mas de treinta personas dentro durante el toque de queda? ¿No será que la famosa institucionalidad a cargo del control impuesto bajo Estado de Catástrofe no funciona? Vale agregar que las FFAA y de Orden reciben asignación de zona y de estado de excepción y que igual que los demás empleados públicos reciben su sueldo mensual sin sobresaltos, como le ocurre al resto de la sociedad regional.

¿O será que hasta la institucionalidad fiscalizadora e incluso funcionarios de salud, se relajaron y se confiaron tras el desconfinamiento anunciado por el Ministerio de Salud el 8 de julio y refrendado por la visita del ministro a Aysén del 31 de agosto, cuando nos felicitó por los buenos indicadores? Aun recordamos bien que cuando se anunció el desconfinamiento advertimos que era peligroso, ya que desde el comienzo de la pandemia acá en la región siempre estuvimos con un mes detrás de lo que pasase en Santiago. Además estábamos en invierno y contaminación del aire. Y allá paso algo parecido, se les dispararon los contagios al desconfinar en mayo, si no recordamos mal. ¿Se acuerdan cuando abrieron el gran comercio de Las Condes, para aumentar vertiginosamente los contagiados a la semana siguiente? Y en julio, agosto, mientras en Santiago los hospitales llegaban al borde del colapso, los aiseninos pasamos a ser los conejillos y tal vez hasta señal de esperanza para los afligidos de buena parte del país, cosa que el ministro desmintió diciendo de que no éramos parte de un experimento. Pero ocurrió lo que temíamos. Y para variar pagan justos por pecadores y la autoridad se lava las manos.

Convengamos en que todos nos moriremos tarde o temprano, que hay infecciones como la tuberculosis y la influenza que provocan mas muertes al año que el Covid, que hasta hay mas muertos de hambre al año y que el problema de esta pandemia no es su mortalidad, sino el ser extremadamente  contagiosa, con lo cual aumenta rápidamente la carga hospitalaria. Y resulta que nuestro sistema de salud “el mejor del mundo” como decía (¿sarcásticamente?) Mañalich, esta colapsado hace años, con tremendas listas de espera y se satura ante cualesquier  evento extraordinario como ya ha ocurrido antes. Entonces ¿no será hora, al fin, de mejorar estas deficiencias?  Por otra parte, como ya lo hemos escrito hace meses, prácticamente no se aprecian esfuerzos en salud preventiva, en fortalecernos ante el peligro de contagio y también para evitar otras enfermedades. Es más, las medidas de confinamiento son mas bien contrarias a esta prevención, lo cual denota desconocimiento y falta de criterio suficiente. Peor aún, el confinamiento pegado a las pantallas nos traerá otros problemas, como la adicción a esos aparatos y a las drogas como lo advierten especialistas en el tema. Por cierto están también las enfermedades psico y psicosociales y el hambre de muchos que trae consigo el confinamiento y la quiebra de la economía.

Convengamos también que como ya lo hemos escrito antes, que  enfrentar esta pandemia en plena crisis política ha afectado seriamente el adecuado manejo sanitario. En estas situaciones se requiere un país unido y gobierno creíble. Y si se confina a la población esto debe ir acompañado del respectivo respaldo económico. Todo lo cual no ha existido.  Y gracias a esto y a una buena trazabilidad desde el comienzo, en otros países no necesitaron recurrir a cuarentenas.

Finalmente, está la forma de enfrentar la pandemia con la típica estrategia del miedo, asustar a la gente y represión, en vez de concientizar, hacer una campaña publicitaria apropiada, como la del colera de años atrás, recurrir a la culturización y solidaridad. Esta actual estrategia un tanto dictatorial evidentemente provoca bastante suspicacia y rechazo, lo cual no contribuye a la situación. Aunque tras años de adoctrinamiento neoliberal pretender nos volvamos solidarios de un día al otro es complejo. A propósito ¿Cómo vamos a preparar y hacer elecciones y plebiscito en estas condiciones de estado de excepción constitucional poco apropiadas a la democracia?

Publicar un Comentario