LOS INDEPENDIENTES Y LA MARAÑA CONSTITUYENTE

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén reserva de Vida.

En estos días ha sido interesante seguir la discusión acerca de los independientes en la política y ver aparecer cientos de precandidatos a la Convención Constituyente. La verdad es que ni tan novedosa es, porque vale recordar que es un tema recurrente de nuestra vida nacional. Así es como de lo que recordemos, Jorge Alessandri era orgulloso de ser independiente, al igual que Antonio Horvath, hasta que prácticamente lo obligaron a meterse a un partido y tenemos un partido “demócrata independiente”. En ese último caso, claramente se trata de aprovechar el ser independiente para no ser independiente. Así con la política partidista marquetera.

 Tenemos hoy en Chile un padrón electoral con algo sobre 14 millones 600 mil votantes, de los cuales solo 3% están afiliados a algún partido político y solo un 20% demuestra simpatía hacia algún partido. Sin embargo, esos partidos tradicionalmente determinan quienes son los elegibles  y se las arreglan para que los que no están afiliados les cueste harto llegar a ser candidato y más aun ser electos. Y claro, los partidos cuentan con financiamiento estatal y la mafia ganadora se reparte los cargos públicos a modo de botín y desde sus cargos favorecen a sus padrino$. Todo esto para bien y para mal. Los defensores de la partidocracia arguyen que es necesario un mínimo de organización, de saber a que ideología se adscribe un candidato y por la cual se vota, y en mucho no dejan de tener razón. Y el problema en realidad es el porque la gente no quiere estar en algún partido y eso es lo que esos partidos debieran solucionar, aunque parece les da lo mismo. Como que les conviene ser pocos.  Por otra parte, esos mismos partidos a veces no esta muy clara cual es realmente su posición ideológica, como ocurre por ejemplo con el PPD (un partido instrumental) o incluso con parte de la izquierda renovada que ya no se sabe que tan neoliberalizada está o no está. Igual pasa en la derecha con sus matices y donde también se corren los limites según conveniencia. Mientras, el fantasma de la corrupción les afecta a todos. Al final el desprestigio de los partidos es por algo, aunque ahí parece no se dan por aludidos y parecen seguir contentos adueñados y administrando o abusando del poder, sin permitir se les metan los afuerinos. Entre sus últimas gracias, está el que mientras sus congéneres de casi todo el mundo entregaban parte de sus sueldos para enfrentar la pandemia (en vez del 10%de nuestras pensiones), acá ni siquiera se inmutaron.  Por otra parte, está claro que los independientes a veces también lo son por conveniencia electoral y alguna ideología tienen y no por ser independientes son santos. Y en algunos casos esos independientes también son parte de la política tradicional y poco aportan a cambiar aquella partidaria desprestigiada. A fin de cuentas, como ya lo hemos expresado antes, esto es tarea de cambio cultural y de que los propios electores se informen más y se pongan mas exigentes. También ayudaría mas democracia participativa. En todo caso, la mayor parte de los nombres y propuestas independientes que hemos estado viendo se ven notables y muy valiosos y son una real brisa primaveral en nuestra mofletuda y corrupta política.

Volviendo a lo que nos lleva a escribir esta columna; la profusión de precandidatos independientes a convencionales constitucionales, ésta es realmente sorprendente. ¡O sea, sí hay interés en la política entre los chilenos! Y también llama la atención de que no ocurra lo mismo con las otras elecciones, salvo en la Comuna de Aisén, acá en nuestra región, desde donde incluso surge un candidato independiente a gobernador. Y es que ahí es aun mas complicado entrar al corral exclusivo de los partidos. A lo mejor también es parte de la causa de que más de algún buen candidato a municipales ahora se presente a la Constituyente como si fuese algo parecido. Y así y todo, las vallas legales puestas por los políticos de partido son complicadas de superar. No es llegar y juntar apoyos en tan poco tiempo y plena época de fiestas y fin de año y comienzo del verano, con mala conectividad y con oficiales de registro civil y notarios poco colaborativos. Claro, los partidos también tuvieron que juntar firmas para constituirse, de hecho en la región no son muchos los reconocidos, pero para eso tuvieron harto tiempo y reconocieron que hacen trampa. Y no es la única trampa que hacen, ya es toda una costumbre. Una de ellas y que nos afecta a las ONGs, es que no se nos permite meternos en política (contingente se entiende), sin embargo hay varias que son sucursales o centro de estudio de algún partido. Igual, no se hacen problema en instrumentalizar o partidarizar al mundo sindical y gremial. Incluso aquel empresarial, mientras desde ahí reclaman por que eso suceda en otras esferas. ¡Otra vez el doble estándar!

Y ahora, en vista de la profusión de independientes, que como ya vimos no es casual, desde algunos partidos reagrupados bajo listas de nuevos nombres marqueteros ante la elección de constituyentes, se muestran preocupados por la dispersión de votos que beneficiaría a la derecha. Es probable tengan razón ¡pero la responsabilidad de que eso pase no es de los independientes! Y también hay aquellos que le dispersan votación a la derecha. No fueron ellos los que inventaron este sistema y quienes provocaron la situación que llevo a esto. Y vale recordar que si los chilenos hubiesen preferido a los partidos políticos redactando la nueva Constitución habrían votado por la Convención Mixta, sin embargo, ésta logro solo 21% de la votación. La cuestión es que se esta produciendo un cambio sustancial en la política nacional y eso evidentemente   trae consigo riesgos y errar al probar, adaptarse e ir aprendiendo sobre la marcha.

NOTA: Escribo según determina la Academia y ¡por cierto eso es incluyendo al genero femenino!

 

 

 

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