EL ARBOL DE LA PLAZA Y OTRA ACTUALIDAD

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

¿Cuál es la diferencia entre ser héroe nacional de Pakistán, como Ali Sidpara con cuatro ochomiles ascendidos, y Juan Pablo Mohr de Chile, con cinco?  Eso, más seguramente el K2. Mientras en Pakistán homenajeaban a ambos como leyenda ¿en Chile “país de montaña”, qué?

En la nueva, vieja normalidad del Covid parece ser que si tienes pituto puedes salir con permiso colectivo durante la cuarentena, y te vacunas antes. ¡Los nadie, que se aguanten y la cuarentena bien gracias!

Interesante ha estado la polémica sobre el árbol cortado en la plaza de Coyhaique, tala de la cual finalmente se hace cargo el SERVIU -MINVU tras un diplomático silencio y cero cartel identificando la obra. Si bien ese “era solo un pino”, que no es siquiera especie amenazada, y la verdad es que hay crímenes ambientales harto peores, vale explicar por qué  quebramos lanzas en este caso. Si bien habitualmente somos “enemigos de los pinos”, en realidad lo somos de su mal uso en monocultivos y reemplazando bosque nativo. Para remate, se les considera ahora especie exótica invasiva (plaga). Pero otra cosa es un pino de los primeros árboles plantados en esa plaza hace más de 80 años, o sea, histórico, en un ambiente artificial y con uso ornamental. Si nos vamos a poner fundamentalistas de “solo nativos”, entonces también tendríamos que resucitar a los tehuelches e irnos nosotros. En segundo lugar, en Coyhaique francamente no sobran los árboles y el que tengamos el record de humo de América, nos dice algo. Tampoco sobran las áreas verdes. ¿Alguien ha sacado la cuenta de cuantos metros cuadrados por habitante hay? Hace ya alguna década, cuando la ciudad recién crecía con su “mar de lata” eran 1,2 ¡ igual que Conchalí! El estándar mínimo internacional es de nueve. Y las áreas verdes últimamente más bien son grises y con juegos plásticos chinos. ¿Y los bandejones donde se supone debiera haber árboles? Pues, están convertidos en estacionamientos. Y los pocos árboles grandes que hay, pobrecitos, porque suelen ser mutilados por cuadrillas municipales y de Edelaysén y con eso se enferman y mueren como aquellos del entorno de la plaza. ¿Los matarán a propósito?  ¿Coyhaique Reserva de Vida? La actual crisis planetaria esta como para redefinir nuestras prioridades: vale más un árbol vivo, que los desérticos pavimentos muertos.  No estará demás repasar también qué es la sucesión ecológica.

Ahora bien, en la plaza hace rato que se está cortando o intentando cortar árboles y eso con la justificación de que estarían enfermos. Según cuentan los artesanos, ciudadanos y vecinos conscientes que han estado defendiéndolos e impidiendo su tala, pidieron el supuesto informe profesional que desahuciaba uno de ellos y no existía. De hecho es cosa de ir a ver sus tocones y están sanitos.  Esa plaza fue remodelada hace no mucho a un costo superlativo, al igual que el paseo Horn y la calle Condell. La remodelación de la plaza fue antecedida por una álgida participación ciudadana y la verdad es que si bien había otras propuestas, tal vez mejores, hay que reconocer que no quedó mal y se respetaron los árboles. No ocurrió lo mismo en Condell, donde masacraron casi todo lo que había, menos el cablerío y postes,  y hasta hoy no se les ha reemplazado integralmente por nativos. Durante el 2019 el SERVIU -MINVU realizó  participación ciudadana para una remodelación de la calle de la plaza y alrededores, lo que incluía nuevo pavimento, ductos subterráneos, desagües de agua lluvia e iluminación, todo esto a un alto costo y con un largo tiempo de ejecución, lo cual hacia preguntarse si no había inversiones más urgentes que realizar. Y ahora, desde noviembre pasado, y tras los daños de las protestas, nos encontramos con la actual obra de reparación y maquillaje con un costo de 436 millones, en la cual no se consideró la participación ciudadana, y hemos estado viendo como llevan meses sacando revestimientos y pavimentos para reemplazarlos por otros nuevos iguales. Súmese que donde había en las esquinas pasos de acceso universal de como un metro de ancho, ahora los aumentaron a cinco o más metros y donde había un paso por lajas bajo los árboles ahora hay pavimento. También se aprecia la colocación de luminarias (¿les suena eso?) cada cinco metros, con lo cual seguro será de las plazas más iluminadas del país. ¡Ah y por cierto, en esto de “facilitar el desplazamiento y lograr la accesibilidad universal” había que cortar ese añoso árbol que se interponía al paso del progreso y desarrollo! Parece que el computador del colega diseñador de las obras no le permitía sacarle el quite con una curva al árbol o correr su camino pavimentado un metro. Por cierto, tampoco existe ningún paso alternativo para no tener que estrellarse con el árbol. Finalmente, el SERVIU-MINVU asegura que plantarán ¡50 árboles! en ese sector. La verdad es que si pretenden reemplazar los servicios que prestaba el árbol de más de 80 años, entre ellos el guarecer bandurrias, necesitarían hartos más. Esos cincuenta tal vez les alcance para reemplazar la cantidad de árboles destruidos por “podas” y faltantes de sus obras anteriores, que podrán encontrar por ahí cerca sin necesidad de informe de especialista. Eso, si es que no han sido reemplazados ya por concreto.

A todo esto, volvamos a la pregunta inicial ¿no habrá obras más urgentes y necesarias que realizar que insistir en maquillar esa plaza y cortar sus árboles? ¿No habrá otras plazas y áreas verdes que volver reales? ¿No habrá bandejones y cientos de áreas verdes donde ir a plantar árboles? ¿No habrá parques que implementar y que tanta falta hacen?

También vale preguntarse si es bueno inspirarse en las fotos de Marte para proyectos terrestres,  gracias a los cuales, así cómo va la cosa, vamos a dejar este planeta igual de desértico.

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