CAMBIO CLIMÁTICO Y GASES EFECTO INVERNADERO

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

El tema de estos días, con “nevazón de los teros”  de por medio, sigue siendo el cambio climático y esos proyectos que se supone son para contrarrestarlo.

Ante las críticas, los viñateros Miguel Torres anuncian que van a reestudiar su proyecto de plantación de pinos secuestradores de carbono en la estepa patagónica e intentar conversar con quienes le estamos advirtiendo que si bien su intención es buena, la están ejecutando de forma y en lugar equivocado. Vamos a ver como sigue eso. Una de las consecuencias que trajo esta iniciativa y que no es la única en que se plantan monocultivos de pinos exóticos invasivos reemplazando ecosistema nativo, con todos los problemas que eso ocasiona, es la propuesta de incluir en la Ley del Medio Ambiente la evaluación de  este tipo de proyectos. Vale recordar que en Chile esos monocultivos financiados con bonificaciones estatales en manos de forestales concentradas en grandes grupos y que se han enriquecido de esta forma y empobrecido regiones, han provocado además una acuciosa crisis hídrica, que el mismo Estado debe solucionar con camiones aljibes. Algún día se estudiará también el desastre que provocan esos monocultivos “desierto verde” en la biodiversidad. Por lo demás, esta en boga esto de “solucionar” la crisis climática con iniciativas tecno como la geoingeniería o negocios verdes que solo terminan ahondando o trasladando los problemas. ¡Es harto improbable solucionar crisis con “mas de lo mismo”!

En cuanto al proyecto Kosten Aike, esta semana estamos, con la invaluable colaboración de expertos en fauna, preparando y presentando  recursos de reclamación e invalidación de la evaluación ambiental de ese proyecto, la cual definitivamente no nos dejó conformes. Tenemos claro que eso puede ser políticamente incorrecto y que parecerá que nos oponemos a un proyecto de energías renovables no convencionales, que serviría para reemplazar petróleo y sus gases termoeléctricos (del sistema Edelaysén) y que  eventualmente bajará la tarifa eléctrica, algo en lo cual estamos de acuerdo. Por lo tanto, insistimos en que, si bien apoyamos ese tipo de energías, al igual que las minihidroeléctricas, solares y geotermia, eso no quiere decir que se puedan poner en cualquier parte, sin evaluar o mal evaluar sus impactos y que esa evaluación no sirva para mitigar o evitarlos. Y en el caso de Kosten Aike, su evaluación ambiental deja harto que desear. Claro, esto es una constante de estudios deficitarios o definitivamente mentirosos en los cuáles encuentran “nada” que afectar y los impactos son “irrelevantes” y en los cuales, éstos en vez de subsanarlos al observárselos, responden que eso implica un costo, como nos ocurrió en este proyecto. O sea, el proyecto no es puro altruismo y buena intención como lo pintan, sino un negocio lo más rentable posible. Y eso tal vez sea esperable de parte de la empresa, pero que la institucionalidad ambiental transmita en la misma frecuencia $$ en vez de en aquella de cuidar el ambiente, es una incongruencia. Y así, nuevamente, la ciudadanía debe estar haciendo el trabajo de quienes lo hacen a medias y lo mas probable es que otra vez terminemos en tribunales ambientales, donde el abogado del fisco, financiado por nuestros impuestos, estará defendiendo al proyecto y el trabajo mal hecho por servicios públicos, financiados por nuestros impuestos.

En estos días también, nuestros amigos de Defendamos Chiloé y varios parlamentarios han estado impulsando un proyecto de ley sobre protección ambiental de las turberas el que se votaría a fines de mes en la Cámara de Diputados. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de mas de 170 organizaciones hasta ahora, incluso internacionales, y siete representantes a la Convención Constituyente . Si bien en Chiloé la importancia principal de turberas y pomponales es la de almacenar agua, porque ahí no hay montañas con nieve y hielo y el agua proviene de lo que guarda el bosque y humedales, solo hace unos años se descubrió además la importancia de las turberas y pomponales como reservorio de gases de carbono. Las últimas cifras indican que en Chile hay 3,1 millones de hectáreas de turberas, sin embargo no es definitiva ¡porque no existe catastro! Si se asume que esas turberas tienen un promedio de profundidad de un metro, eso da 1.200 millones de toneladas de carbono almacenadas. Así las turberas guardan cincuenta y seis veces las emisiones de Chile del año 2016 o lo que Chile emite durante noventa y nueve años. Y esto sin incluir los pomponales que son turberas en formación, habitualmente en terrenos de bosque quemado, y que están en proceso de absorber grandes cantidades de carbono.  En Aisén hay, según el Catastro del Bosque Nativo, 1.450.000 hectáreas de turberas que almacenan 600 millones de toneladas de carbono orgánico y mas de 10 billones de m3 de agua. (antecedentes de la tesis doctoral de Carolina Rodríguez).

Entonces, aparte de propiciar iniciativas artificiales de reemplazo y absorción de gases de efecto invernadero, con sus externalidades, es mas importante aún el cuidar y proteger ecosistemas donde esos gases se están acumulando como los pomponales y están secuestrados  como en las turberas, en vez  de destruirlos.  Es de esperar nuestros parlamentarios entiendan esto y aprueben la ley de protección de turberas.

 

 

Publicar un Comentario