CAMBIO CLIMATICO Y PROYECTOS EN LA ESTEPA VULNERABLE Y PRIORIDAD MUNDIAL DE CONSERVACIÓN

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

Comenzamos esta semana con la alerta roja de la ONU a causa del último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, IPCC.  En éste informe se concluye de que ya no hay lugares a salvo en nuestro planeta, que somos los humanos los responsables del cambio climático y que ya los efectos del calentamiento son irreversibles, y ahora se trata de que no continúen aumentando. Mientras, acá nos encontramos con que tampoco hay lugar ajeno a proyectos intrusivos en lugares vulnerables y que ocurren a la sombra del poder económico y con intenciones climáticas.

Hace poco, vivir cerca de uno de los grandes ríos de Aisén era como para correr el riesgo de encontrarse de un día a otro de que sería afectado por una represa (“sustentable y para evitar energías no renovables”). Algo parecido le ocurría a los pescadores y operadores turísticos del litoral, que de un día a otro se encontraban con una salmonera a su paso o donde pescaban (los salmoneros se jactan que no contribuyen al cambio climático). Sin embargo, en lugares como Coyhaique Alto jamás se imaginaban serían afectados por algún gran proyecto y menos aún multinacional “de cambio climático”. Pero llego el día en que eso ocurrió. Ya no se esta a salvo en ninguna parte.

En medio de las cuarentenas ha ido avanzando la evaluación ambiental del proyecto eólico Kosten Aike, el que vale recordar solo conto con participación ciudadana porque la exigimos. Una aún más complicada de lo que ya suelen ser y con escasa participación, en medio de la pandemia y en la cual fuimos uno de los tres observantes. A pesar de las escasas observaciones y que varias de ellas más bien eran preguntas, las respuestas, en ese estilo ya clásico del Servicio de Evaluación Ambiental, junto con la aprobación del proyecto, fueron definitivamente  al gusto del titular del proyecto. Así, las observaciones que hicimos y que eran para mejorar ese proyecto y evitar algunos problemas como posibles choques de aves en las aspas, evitar se vea la línea eléctrica desde el Monumento Natural Dos Laguna y evitar la destrucción del escaso bosque, en lo cual hasta planteamos alternativas, no fueron acogidas, ni por la empresa, ni por quienes se supone velan por la integridad del ambiente regional. Es más, suelen ni contestar lo observado. La verdad es que no son impactos terribles y su resolución era simple, por lo cual, en definitiva, lo que no encontramos es voluntad. La misma falta de voluntad de quienes detentan el poder de la humanidad para evitar el cambio climático, mientras el planeta aumenta su fiebre. Mientras tanto, desde el vecindario nos hicieron ver que ese proyecto además contempla un botadero de residuos al costado del camino internacional y delante de la muy visitada escultura “H2 Sol” de bienvenida a nuestra región. El botadero fue observado por Sernatur, pero sigue ahí. ¡Como no va a existir otro lugar menos visible donde ubicarlo!  En resumen, la evaluación ambiental de proyectos en un sistema diseñado para aprobarlos es una estafa para quienes observamos e intentamos mejorar iniciativas y evitar impactos fácilmente evitables. Y ya se ha vuelto costumbre tener que llegar a los Tribunales Ambientales si se quiere conseguir algo.  Pero eso no lo puede hacer cualquiera, al igual que “participar” en ese sistema, o sea hay evidente discriminación.

El otro proyecto, el de la plantación de pinos ponderosa del viñatero Miguel Torres en la estepa , con sustitución y daños de ecosistema que denunciamos en nuestra columna anterior, defendió su “reforestación” (que no lo es) ante las críticas, argumentando que los casi cinco millones de pinos que decían iban a plantar no eran tales, sino que pretenden  (ahora) usarlos de protección para plantar ahí árboles nativos. Supimos además, que contrataron a Extend Comunicaciones (la misma que trabajaba para Alumysa) para salvar su imagen. También vimos algunos defensores del proyecto con argumentos parecidos y otros falsos, como que ahí podrá haber mayor biodiversidad protegida por los pinos. Por lo visto, aún quedan defensores fans de los monocultivos. Además, apareció la opinión más técnica de Iván Moya del Instituto Forestal, el que advierte que si bien esos pinos crecen en la estepa, no se desarrollan bien y lo hacen mas lento, que por las condiciones extremas son menos invasivos, que aguantan sequía y que en esa zona hay relictos de bosque nativo achaparrado en lugares protegidos y húmedos, por lo que sí se podría plantar árboles nativos, pero ayudándoles. Finalmente, dice que no conoce el lugar y que seguramente se escogió pino ponderosa porque les sirve para captar más carbono por hectárea en un plazo de tiempo. O sea, en el fondo esta opinión es parecida a la nuestra de que esa plantación es una situación forzada que va a dar resultados mediocres al ocurrir en un lugar que no es para eso, por ser otro ecosistema. En cuanto al agua, si bien ese pino aguanta sequía, lo mas probable es que los tengan que regar y fertilizar al principio y que la poca agua que exista se la consuman sin dejar a la demás vida. Y todo esa opinión, sin referirse a la biodiversidad propia de ese ecosistema vulnerable. Por otra parte, esa propiedad no es ni era de los Galilea, nos corrigen de que hace un tiempo pasó a los Peede, quienes la vendieron a una sociedad foránea la que por lo visto la traspaso a Miguel Torres.

Finalmente, vale comentar que entre ambos proyectos vecinos abarcan una superficie e impacto considerable e implican un cambio de uso de suelo relevante en el ecosistema de estepa, declarado vulnerable y prioridad mundial de conservación, algo de gran importancia que no se esta considerando.

 

 

 

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