ANTE UNA MEDIOCRE PROTECCIÓN A LA BIODIVERSIDAD

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

El viernes pasado recibimos la triste noticia de otro huemul muerto por perros en Cochrane. No es el primero, ni último, así como va la cosa. Tampoco es el único lugar donde ocurren hechos de ese tipo. Otro lugar recurrente es el valle del Rio Claro cercano a Coyhaique. Ambos son vecinos al Parque Nacional Patagonia y la Reservas Nacional  Rio Simpson. Y sospechamos no son los únicos donde pasan estos hechos lamentables, los cuales muchas veces no trascienden a la prensa.

Esa noticia ocasionó además un interesante debate entre nuestros socios, en lo cual quedó claro que el tema va más allá de la muerte del huemul y tiene causas mas profundas que los perros. De ahí es que emitimos una Declaración Pública enfatizando en la necesidad de encarar este tema y problema de forma integral y no solo reactiva como suele hacerse. Porque, el que existan perros asilvestrados o comunitarios o con dueños, cazando huemules, tiene causas. El que los huemules salgan de las reservas donde se supone debieran estar cuasi prisioneros o que los perros entren a esas reservas, también tiene motivos que no se están atendiendo. El que huemules sean atropellados en una carretera que cruza un parque nacional, también tiene su origen en medidas que no se tomaron cuando se debieron haber tomado y en otras que siguen sin ser tomadas. El que huemules sean contagiados, enfermados y muertos por enfermedades del ganado y animales domésticos del vecindario a áreas silvestres protegidas, inclusive parques nacionales, tampoco es culpa de los huemules, ni se soluciona con medidas reactivas.

Y si estamos hablando de causas, de la necesidad de prevenir y tomar precauciones, de tomar medidas integrales, no solo estamos refiriéndonos a nuestro ciervo heráldico en peligro de extinción, y por lo tanto sumamente emblemático del fracaso de la institucionalidad estatal en cumplir con su compromiso ante la Convención para la Diversidad Biológica. Y no sería la única convención internacional que se incumple, a propósito de las COP climáticas, donde los gobiernos se comprometen a medidas que no cumplen.  Y por cierto, no son los huemules los únicos que sufren las consecuencias. Valga como ejemplo, que unos días antes de la noticia proveniente desde Cochrane, recibimos respuesta de la Contraloría sobre un reclamo que hicimos a causa de la complicidad de SAG e INDAP en la introducción del abejorro  Bombus terrestris a la región, cuando éste último esta declarado invasivo y es causa de la extinción del abejorro nativo Bombus dahlbomii (en peligro). En esa respuesta, la Contraloría deja en claro que ni el SAG, ni INDAP han podido responder y justificar el manejo del B. terrestris, cuando el propio SAG asegura públicamente que cumple con todas las medidas sanitarias y de protección de la biodiversidad. Y la verdad es que si se cumpliesen, no habría especias invasivas como esos abejorros, ni visones y ciervos rojos, de cuya introducción e invasión ese servicio ya es hora que se haga cargo. Otro ejemplo podría ser lo que ocurre con las turberas y la plantación de pinos en una estepa vulnerable y donde existen ñandues, también en peligro. Y vale agregar las parcelaciones por Decreto 3516 en que el SAG funciona como buzón sin filtros, aprobando ya 74.000 proyectos, cambios de uso de suelo inclusive al costado de áreas protegidas, donde debe existir evaluación ambiental del proyecto. Podríamos agregar también, el cómo campean y hacen de las suyas las mineras en los sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad, en complicidad de servicios públicos que se supone existen para lo contrario. Y claro, podemos agregar como hay salmoneras en las mas diversas áreas protegidas y ¡hasta con colaboración y financiamiento fiscal!

Cuando hablamos de integralidad, nos referimos a políticas publicas conducentes a respetar, cuidar y restaurar la biodiversidad, en lo que existe compromiso en las convenciones internacionales refrendadas por el parlamento. También, a la urgente necesidad de contar con el Servicio de Biodiversidad (inexistente) y Áreas Protegidas (actualmente en manos del CONAF). En una de esas, así se llena ese vacío existente y se ordena un poco el desbarajuste que otros servicios no han sido capaces de cautelar. También será necesario ocuparse de la coherencia entre reparticiones públicas, que siendo parte de la Comisión Regional de Medio Ambiente, como el MOP, olímpicamente evitan evaluar ambientalmente sus proyectos, ni tienen consideración alguna hacia la biodiversidad. Así y todo, cuentan con mega- financiamiento hasta con fondos regionales. O sea, hay mas cómplices. Y finalmente, es necesario se revise los deslindes de las áreas protegidas con visión de incorporar corredores de biodiversidad y diversidad geográfica y ecositémica.  Mientras las áreas protegidas solo sean retazos de lo que en su momento nadie mas quiso poseer, estas no podrán cumplir con su fin de cautelar la biodiversidad. Menos aún, cuando lo que queda está bajo constante presión, con complicidad de la institucionalidad estatal.

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