En Llanquihue; Reuniones y Taller

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.
La semana pasada tuvimos un periplo por Puerto Varas, Llanquihue y Peulla- Puerto Montt, eso en reuniones, un taller y reencuentro con amigos. En efecto, estábamos alojados (en el campo en los altos de Llanquihue) y transportados por un amigo y colega de la época universitaria y montañista y su pareja dueña de librería y además nos reencontramos con su hermana, compañera de montaña también que no veíamos hace décadas. También nos reencontramos con la madre de ambos que ya tiene 93 años. Esa zona esta muy demandada por migrantes tanto nacionales como desde el extranjero. Demandada también para encuentros de trabajo como fue nuestro caso, con dos reuniones en Pto. Varas, en las cuales volvimos a ver a antiguos amigos y conocimos personalmente a otros que solo nos habíamos visto por zoom. En la segunda, de la campaña Salvemos la Patagonia, la preocupación era ante la asunción del nuevo gobierno.
Y finalmente, estuvimos en el interesante taller al que nos invitaron en el sector de Peulla, sobre ”Salmonicultura en la Patagonia ¿Qué dicen las investigaciones recientes sobre sus impactos y desafíos?” organizado y facilitado por INCAR – UACH y WWF. Ahí la intención eran ”las transformaciones hacia un desarrollo duradero y armónico en la Patagonia marina, basados en mejor información”. El lugar donde fue esto era harto idílico, un tranquilo sector habitacional, muy verde, con pradera, renovales nativos y un humedal. El taller consistió en tres exposiciones de académicos y un amplio espacio de conversación. Los participantes eran investigadores y científicos y algunas ONGs, algunas de ellas ajenas a la temática. De hecho, echamos de menos a las ONGs mas involucradas y expertas en este tema. Y aparte de nosotros, de Aisén estuvo también una representante del CIEP.
Entre los temas que se vieron, algunos recurrentes, estuvieron, la capacidad de carga, el que no se sabe mucho de los impactos y cuanto afectan, la posibilidad del uso de semáforos como en Noruega, el riesgo de perder la cualidad ambiental también para la producción y la incidencia del cambio climático. Al respecto, se propuso reducir biomasa (de la producción), relocalización, innovación en vacunas. La segunda presentación, trato sobre zonificación de presión de impacto potencial y de sensibilidad ambiental. Aquí, resulta que la presión suele coincidir bastante con las zonas sensibles. En esto se consideró, entre otros, presencia de cetáceos y algas y así la baja sensibilidad esta en mar abierto y la extraordinariamente alta en los fiordos. Como conclusión, quedo que las Areas Aptas para Acuicultura en su tiempo fueron establecidas sin considerar condiciones adecuadas y debieran revisarse.
Luego hubo una presentación sobre la legalidad acuícola y en eso la ocupación de áreas protegidas y las últimas novedades como la Política Nacional Costera, la que se consideró como una oportunidad. También la necesidad de un sistema de información integrado que de certeza y transparencia, en un modelo de regulación que a causa de la crisis sanitaria del ISA se volvió muy complejo y con disparidad de visiones en los servicios públicos. Se converso también sobre los planes de manejo en trámite, los que son tema preocupante y que ahora pasan a ser responsabilidad del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Además, el reglamento de planes de manejo, que se pretende aplicar, es tema delicado y se encuentra recién en consulta.
En lo demás, se conversó de que tenemos un sistema reactivo, de que la vulneración de derechos humanos afecta al mercado del salmón, de la acuicultura más cultivo de algas, de las alternativas al monopolio salmonero en el uso del litoral, del valor/costo de los servicios ecosistémicos que son al largo plazo y hoy no se consideran, de que hay una cultura del apropiarse de temas y facultades y que los servicios del Estado parecen estar sobre exigidos o faltos de voluntad y no hacen lo que debieran. Y, que los decisores no toman en cuenta a la ciencia, y sobre todo, mucho sobre el rol de la academia y su interactuación con las ONGs, en lo que quedó claro se debe recuperar confianzas.
Por nuestra parte, junto con dar nuestra opinión (la cual a veces disgustó) y aportes, dimos a conocer y entregamos nuestras publicaciones y nos percatamos que estamos muy bien informados, a pesar de que no contamos con los medios de la academia, el Estado, ni las ONGs grandes y menos aún de la industria.