Opinión

Ciencia y Precaución Ambiental en el Mar de Aisén

Peter Hartmann, Director CODEFF Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida,

Dos estudios científicos vienen a corroborar algo que ya venimos sosteniendo desde hace décadas; que antes de que nuestro actual sistema antrópico económico intervenga en los excepcionales lugares prístinos y desconocidos para la ciencia de la Patagonia, al menos, debiera darse el trabajo de investigarlos y saber en donde “se están metiendo las patas”, porque eso suele hacerse en forma irresponsable sin tener la menor idea de donde, ni las consecuencias de donde se están metiendo. Los estudios científicos a que nos referimos son: “Euxinic conditions and altered biochemical cycles in an Patagonian Fjord influenced by Volcanic activity” de  I. Perez, Montero et al (Condiciones euxínicas y ciclos bioquímicos alterados en un fiordo Patagonico por actividad volcánica), y “Risk is not Equal to Impact: The Chalenges of Developing a Traffic Light System to Regulate Farmed Salmon Production on an Ecosystem Scale” de  D. Soto, R. Montes et al  (Riesgo no es igual a Impacto: desarrollando un sistema de semáforos para regular la producción de salmón en escala ecosistémica). Sentimos los  títulos en inglés y la jerga científica, esa es la realidad cuando uno pretende de meterse en estos temas.

El primero, se trataría de la primera vez que se investigan condiciones anóxicas mas sulfatos disueltos en un fiordo de Aisén, Quitralco, causada principalmente por volcanismo (agua, gas, sulfuros) en profundidad, aunque también por ácidos húmicos y restos orgánicos y la escasa circulación y renovación de las aguas  profundas dentro del fiordo. Hace algún tiempo intentamos conversar con Iván Pérez, quien al saber que ahí había salmoneras que han estado anaeróbicas, se puso nervioso y profundizo el estudio involucrando a mas científicos. Evidentemente, no quiere tener problemas con la industria. La cuestión es que, aunque si las salmoneras fuesen inocentes en la situación, no se pueden hacer las desentendidas (en este caso la noruega MOWI), porque evidentemente ese fiordo no es apto para cultivos. Y sospechamos no es el único; volcanismo debe haber también en otros fiordos, como el Aisén y Cupquelan. Volcanes hay hartos en el litoral.

El segundo, pretende desarrollar un modelo de semáforos para el cultivo de salmón en Chile (esto ya existe en Noruega), para minimizar impactos. Esto ante un estudio que revela que los mayores riesgos se producen donde se ejerce la mayor presión productiva, en sectores con alta sensibilidad ambiental, en fiordos de las regiones de Los Lagos y Aysén. El modelo aportaría una aproximación a priorizar  monitoreo y manejo precautivo ante el alto riesgo mientras no exista suficiente información sobre ecosistemas. Algo lógico que nos extraña que desde la academia no estén advirtiendo hace ya harto tiempo.   Por lo demás, es en parte lo que se intenta mediante las ECMPO desde el conocimiento empírico centenario y cosmovisión de los pueblos originarios.

Mientras tanto, en el mundo real actual, TERRAM denuncia que doce corporaciones durante una década, mediante elusión ambiental y sobreproducción, hicieron ventas por USD $ 4.263 millones, un 46% de la producción total. Eso, mientras actualmente se tramita en el congreso, mediante la famosa ley “miscelánea de reconstrucción”, la relocalización de concesiones sin evaluación ambiental. De paso, se acusa además, al senador M.A. Calisto de haber recibido financiamiento desde AquaChile y votar sin arrugarse a favor de dicha ley.

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