Opinión

Miguel Torres y los Pinos en la Estepa

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Peter Hartmann, Director Codeff Aisén, Presidente Agrupación Aisén Reserva de Vida.

El martes pasado nos reunimos con Miguel Torres y su gente. Vale recordar que esta empresa viñatera adquirió la estancia Los Cóndores en la frontera en Coyhaique Alto, donde primero pretendían dedicarlo a viña, y luego a plantar pinos para mitigar emisiones de carbono. Esto en el ecosistema vulnerable de estepa patagónica, prioridad mundial de conservación. De eso y mas ya escribimos en su oportunidad y el tema tuvo bastante eco, incluso a nivel cientifico nacional donde calificaron ese proyecto de absurdo.

La cuestión es que, en la empresa viñatera esa  acusaron el golpe y nos contactaron para conversar, primero por zoom y luego a reunirnos con el mismísimo Miguel Torres en Coyhaique. En todo caso, eso habla bien de ellos y su actitud ha sido positiva. En la primera conversación quedo claro que están bastante complicados en ver que hacer en Los Cóndores, en vista de las críticas recibidas, a las se suma el informe de Conaf, que también pone en duda la plantación de pinos y les recomienda en cambio ampliar el bosque nativo existente en la orilla de la estepa. Esa vez les recomendamos buscar alternativas a la plantación de monocultivo de pinos exóticos invasivos, coincidiendo con la sugerencia de Conaf, a lo que se podrá agregar la forestación de lugares protegidos de la estepa, en todo lo cual tal vez se pueda recurrir a los pinos como protección a los nativos. Además conversamos sobre la posibilidad de absorber carbono del coironal y el suelo al regenerarse y también aquella de agregar a la absorción de carbono la regeneración biológica de ese ecosistema valioso. Igual, esta la posibilidad de un uso mixto con ganadería o vender la parte del predio que no les sirva para sus intenciones de absorción de carbono. En esa ocasión, les sugerimos también una visión mas holística e involucrar a biólogos y equipo mas multidisciplinario.

La segunda conversación, acá en Coyhaique, en la cual la voz cantante fue el pater familiar catalán Miguel Torres, también fue amistosa y nuestra posición parecida a la anterior. En esta ocasión Miguel Torres, que ya debe tener mas de 70 años, aunque se mantiene bien y nos mostró su vehículo en Coyhaique, una bicicleta, nos explicó el porqué de su preocupación e interés en el cambio climático y la mitigación de gases efecto invernadero. En eso aprendimos que el cambio climático esta afectando seriamente la viticultura, con temperaturas demasiado altas, golpes de calor, incendios y su humo que estropea las uvas y que la producción de vino produce GEI en la fermentación. Eso ha llevado a que están intentando mover las viñas a lugares con menos riesgos, a que se convirtieron en empresa consiente del cambio climático y están apoyando las medidas para mitigarlo y que están tratando de bajar sus emisiones en sus procesos y en compensar emisiones mediante plantación de “bosques”. En eso Torres entendía a los pinos como bosque, porque en partes de España y Europa efectivamente lo componen. La verdad es que intentamos explicarle que los pinos no son parte de nuestro bosque y menos como monocultivo y que consumen grandes cantidades de agua, lo cual no lo sabía (si sabía de y no le gustan, los eucaliptus). Además, son susceptibles a los incendios, en lo que recordamos aquel del Divisadero y el del Colonia, donde termino siendo la lluvia la que los apagó, tras miles de hectáreas arrasadas. Por nuestra parte, en esa ocasión, nos presentamos como ONGs y contamos de nuestro actuar e insistimos en nuestra propuesta en buscar usos alternativos y mas respetuosos a l ecosistema de estepa que el  monocultivo de pinos, en lo cual, tras ir a mirar el lugar, admitieron la posibilidad de expandir el bosque nativo y la necesidad de recuperar el suelo bastante degradado tras décadas de sobrepastoreo. Sin duda ¡es la ganadería la que tiene vulnerable a ese ecosistema! También insistimos en que tenían la posibilidad de no solo captar carbono, en lo cual es necesario revisar la absorción del coironal y su suelo, sino también de regenerar el ecosistema y su biodiversidad en lo cual hay varias especies en peligro de extinción.

En los días siguientes, tras conseguir les varios contactos de especialistas en estepa patagónica  y conversar con el Ing. Agrónomo José Manuel Gortazar sobre regeneración de praderas y absorción de carbono por esa vía, nuestra propuesta sigue ampliándose,  a por un lado, absorber carbono ampliando el bosque nativo y con manejo regenerativo del coironal, y en lo cual usar camélidos (alpacas, llamas, guanacos) que son de ese ecosistema y no destruyen el suelo con pezuñas. Y por otro lado, absorber carbono y regenerar biodiversidad restaurando el ecosistema de estepa con su fauna en peligro: Ñandúes, Tuco Tucos, Gato Colocolo, Zorro Culpeo, Martinetas y cactus endémicos. Y también guanacos, diversidad de aves, piches, flora endémica y tantos más. Algo parecido a un “Serengueti patagónico”.  Por cierto, a nadie se le ocurriría plantar pinos en el Serengueti africano, donde van los europeos de safari. Tal vez parezca demasiado holístico y complicado como lo parecen las ideas innovativas al comienzo, pero en este caso, de seguro tendrán a la madre naturaleza de su lado. Y también a nosotros, a los usuarios del agua que fluye por ahí y muchos mas beneficiados con un proyecto digno de Aisén Reserva de Vida.

 

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